A menudo solemos preguntarnos qué podría ayudarnos a hacer crecer más nuestro negocio. Pensamos en estrategias, promociones, precios, mejorar productos, pero la gran pregunta es ¿por qué no pensamos en segmentar a nuestro cliente ideal?

Hay una gran verdad que ayuda a crecer en los negocio y esta es dejar de perder el tiempo con malos clientes, especialmente en los negocios de consultoría esto es algo que debemos tener presente.

De nada sirve tener una gran cantidad de clientes y que estos sencillamente no le den valor al negocio, no aprecien las soluciones que ofreces a través de tus servicios de consultoría y no te recomienden.

Piensa en cómo sería ese cliente ideal que tanto deseas tener, y ahora pregúntate por qué no estás trabajando con esa clase de cliente.

La respuesta por la que no estás trabajando con tu cliente ideal, es porque no lo has segmentado o porque si lo has hecho entonces no estás enfocándote en conseguir ese tipo de cliente (Y no eres el único, esto es algo muy común). Por lo tanto seguro estás atrayendo a tu negocio de consultoría clientes problemáticos o que sencillamente no son los que necesitas.

Debes optimizar tus estrategias de marketing para poder llegar a mejores clientes, deja de perder el tiempo con malos clientes y toma acción para generar una nueva lista de clientes, filtrar los que ya tienes y quedarte solo con aquellos que le aportan valor a tus servicios de consultoría.

A menudo las señales del por qué no crece tu negocio de consultoría están a la vista, pero puede que te dé miedo quedarte sin cliente.

Déjame decirte que el mercado es amplio, que hay una gran cantidad de clientes potenciales esperando por tus servicios de consultoría, pero mientras sigas perdiendo el tiempo trabajando con clientes problemáticos no podrás llegar a los que realmente valen la pena para crecer. (Dímelo a mí, que también he pasado por ello, y veo al 90% de mis clientes empresariales, que me llegan con este problema)

A continuación te presentaré los tipos de clientes y señales que debes tomar en cuenta para cambiar la dirección y dejar de perder el tiempo con malos clientes en tu negocio de servicios de consultoría.

El cliente que pide mejor tarifa

Sí, es cierto que todos buscamos una mejor tarifa. Pero cuando un mismo cliente una y otra vez te pide mejor tarifa y no reconoce el valor de tus servicios de consultoría, a pesar de que le brindas soluciones y oportunidades para su crecimiento, entonces es momento de abandonar ese barco.

Puedes brindar una mejor tarifa al inicio de la relación de asesoría, para engancharlo, para generar confianza, pero una vez que tu valor ha sido probado es momento de restablecer el precio basado en ese valor y en los beneficios que brindan tus servicios.

Si el cliente se queja, entonces es una señal para dejarlo atrás e ir a la búsqueda o más bien al encuentro de nuevos clientes.

Así que “le dame una mejor tarifa” es una señal indiscutible para dejar de perder el tiempo con ese mal cliente que no permite el crecimiento de tu negocio.

El cliente con un ego muy alto

Esta es una alerta que debes tomar muy en cuenta, pues el cliente que tiene un ego demasiado elevado no le dará jamás valor a tu negocio o a tu expertise. Puede que te emocione cerrar un contrato de buen precio con este tipo de cliente, pero prepárate, porque ese será el inicio de un tormento.

El cliente con ego muy alto se caracteriza por pensar que está en una batalla en tu contra, cuando te ha contratado para ser su aliado. Se quiere medir contigo en todo momento, haciéndote sentir o queriendo hacerte sentir que tus conocimientos no se equiparan a los suyos, la gran pregunta es: si es así ¿para qué te ha contratado?

Recuerda que tú eres el experto y brindas una solución, por lo tanto tu cliente ideal debe permitir tu asesoramiento para que así demuestres tu valía y puedas hacer crecer tu negocio a través del éxito de tus clientes.

Si tus clientes en vez de colaborar contigo para que las estrategias que sugieras den resultado, entran en una actitud de combate con la que quieren más bien demostrarte que no funcionará, entonces deja de perder el tiempo con malos clientes, pon límites y establece la posibilidad de acabar con ese contrato para que busquen a otro con quien batallar y tú puedas continuar a la búsqueda de clientes que sí valoren tus conocimientos, trayectoria, habilidades, esfuerzo y tiempo invertido.

Quizás ya lo estés viviendo y no lo identificas porque para ti se ha convertido en un escenario cotidiano, pero no dejes que eso pase pues solo pone en riesgo tu productividad y el crecimiento de tu negocio, te quedarás estancado apagando los fuegos que produce el ego de este tipo de clientes, pudiendo tener mejor oportunidades de trabajar con clientes que sean realmente convenientes.

El cliente que se cree dueño de tu tiempo

Esta es otra señal, cuando un cliente piensa que porque te está pagando debes estar al cien por ciento para él entonces quiere decir que no es un cliente que te respeta.

En este punto hay que tener un equilibrio, pues si bien tienes que brindar servicios Premium para así incrementar el valor y por lo tanto el precio de tu servicio, también es cierto que debes establecer límites, horarios, y condiciones para eventualidades especiales, que sean flexibles, pero que dejen bien claro que estás prestando un servicio como intercambio del pago, pero no estás vendiéndoles tu alma.

Lo mejor es establecer una relación equilibrada, con reglas, con condiciones y con advertencias, que desde el inicio el cliente sepa cuáles son sus límites, y que su actitud jamás sea la de “te estoy pagando así que debes estar para mí siempre”.

Recuerda que es un pago, no te están haciendo una donación, no te están haciendo un regalo. Es un intercambio, así que deja de perder el tiempo con malos clientes que quieren abusar de ti, y busca clientes que te respeten.

El cliente que acepta tus asesorías pero nunca toma acción

Este tipo de clientes es todavía más peligroso para tu crecimiento. Él paga por tus servicios siempre a tiempo, no se queja del precio, recibe tus consultorías, pero no las pone en práctica.

Llega el momento en el que decide que tu consultoría no da resultado, te acusa de eso y no acepta que no implementa tus estrategias y que no toma acción con cada consejo.

Estos clientes son silenciosos. No se comunican, no presentan duda. No son buenos para tus servicios de consultoría, porque no hay un crecimiento pues la parte que les toca nunca la hacen.

Estos son los tipos de clientes de los que debes alejarte si quieres que tus servicios de consultoría se posicionen correctamente y tu negocio crezca.

Claro, esto no se hace de la noche a la mañana, pero comienza por ir viendo cómo conseguir esos clientes ideales: rentables, que te valoran, con los que te gusta trabajar, que actúan y logran resultados. Y cuando vayas consiguiéndolos, podrás reemplazando aquellos que actualmente tienes, pero no valen la pena. Créeme, no solo aumentarán tus ingresos que ya es bastante, sino que tu disfrute del negocio y tu libertad también;)

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